4 de junio de 2009

El verdadero mensaje de Cristo

Quizás el título asuste un poco, tranquilos no me he metido en ninguna secta usurpadora que termine con el suicidio colectivo (aunque a algunos les pese por esto último jajaja).
El artículo de hoy está enfocado a contar una anécdota que un día cualquiera de un mes cualquiera de hace ya unos años fui quien de presenciar. Dicha anécdota me hizo pensar acerca de la religión cristiana y de cómo sus valores han sido maltratados, desintegrados y reinterpretados por unos pocos que se creyeron con la autoridad suficiente como para someter a unos humildes fieles.
La historia aconteció un día que parecía, se iba a convertir en otro día más sin demasiado revuelo, yo me había levantado justísimo de tiempo, apenas había desayunado y después de una ducha de agua en estado de ebullición me disponía a llegar al colegio.
Llegué a clase me senté en el sitio de siempre, miré para la gente, por supuesto, la de siempre, el profesor llegó dio su clase en el mismo tono depresivo al que nos tenía acostumbrados (ese que hace que te duermas por ser las 8 de la mañana) y a él le sucedió otro con más de lo mismo.

Ya rematadas las dos primeras clases y por fin en tiempo de descanso gracias al mejor amigo del estudiante de instituto, el recreo, me dirigí al sitio de siempre con la gente de siempre a hablar de lo de siempre: coches, motos, futbol y demás gilipolleces que nada me interesaban pero que de vez en cuando servían para reírse un rato, ¡qué vas a hacer si no! Mi esperanza de hallar un tema menos monótono y más interesante de vez en cuando se hacía realidad…
En ese momento, decidí ir a comprar algo de comer, los que me conocéis sabéis que me viene de repente y es imparable…
Subí las escaleras con la misma cadencia con la que siempre lo había hecho, salude como siempre a todo el que me encontraba por el camino y finalmente llegué a la cocina donde se ponían los puestos de bollas de pan y croissants. Como era tarde y el recreo llegaba a su fin, los croissants que venían contados con rencorosa avaricia habían volado y ya pocas bollas quedaban sin estómagos por dueños.
La cola era inusualmente larga y coincidió por esa cosa extraña que a veces nos llama la atención (el destino) que detrás de mí estaba el cura del colegio. Nos conocemos desde que nací, casó a mis padres, me bautizó, me hizo la primera comunión y no siguió realizándome el ritual del buen cristiano porque decidí consagrarme en el ateísmo. Es tal el grado de familiaridad, que se dispuso a invitarme a los 30 céntimos que valía mi tan ansiado refrigerio.
Esto que antes mencioné, el destino, o quizás el azar hizo que nos tocaran a mí y a él respectivamente las dos últimas bollas.
La cola detrás superaba la decena… a mi me daba igual esta vez yo había llegado antes y tenía mi bolla poco tostada (mi preferida) en la mano.
Fue entonces cuando vi a CRISTO REENCARNADO, no me hacía falta meter los dedos en las llagas para cerciorarme, estaba viendo cual discípulos en Emaús como Cristo se aparecía ante mis ojos. Cogió su bolla, la partió en trocitos y se dispuso a repartirla entre sus hermanos, era como la multiplicación de los panes y los peces pero sin peces. Los individuos que formaban todavía cola y cuya suerte se había visto truncada en un principio, asistían incrédulos al acto de partición del pan.
Fue entonces y en ese mismo instante cuando comprendí lo que era el cristianismo en si como forma de vida, aislándola de toda la parafernalia de los ``padres de la iglesia´´ sin ropajes dorados de seda, ni anillos, ni sellos, ni mitras, ni andares opulentos. Vi por primera vez lo que ese individuo pretendió hace 2000 años y comprendí que seguramente hoy se enfurecería y echaría a los ``opulentos dueños de la fe´´ cual comerciantes de los templos.
Amigos y amigas conocidos y extraños yo aquel día (y aunque sigo profesando mi ateísmo) vi a Jesús.

18 de mayo de 2009

¡LA MUERTE DEL SHOW EUROPEO!

Un año más, 25 paises han concursado por ganar el gran show de la “ música europea ”.
Lo entrecomillo por razones obvias, ¡si al menos fuese música comercial… ¡
Con raras excepciones las canciones que van a este concurso son conocidas por el público, y sus interpretes, o “ artistas ”( como se hacen llamar )Caen en el olvido el 90% de las veces.
En mi mente no surgen más que interrogantes, como por ejemplo, ¿ Quién es el individuo/a que año tras año elige a los ridículos concursantes ( fuera de OTs o cualquier otra selección televisiba )?
O también, ¿Quién compone las canciones? Porque han de ser muy malas para que después de concursar en el gran evento no suenen ni en los 40… (donde toda la música, digamos que mayormente mala, tiene cabida ).
Quizás la mejor de todas es…¿ Acaso soy el único ser en este mundo que se ha dado cuenta de que el 90% de las canciones de los últimos años suenan todas igual ? Una de dos, o somos todos idiotas o la mafia que mueve los hilos en esto está haciendo porras a ver cuantas canciones iguales pueden hacer sin que se de cuenta nadie…

He de reconocer que no he visto ni diez minutos de show pero me han llegado para deducir, o mejor dicho reafirmar, ideas ya formuladas:

1. Eurovisión es una mafía de las más peligrosas.

2. Participar en Eurovisión a día de hoy es casi directamente proporcional a no volver a salir en la tele nunca jamás de lo jamases.

3. Con Andorra y Portugal como únicos vecinos solo llegaremos a alcanzar a los ganadores (que suelen ser paises del centro rodeados por tropecientos paises de no más de quince años de historia) cuando la deriva continental resuelva el globo en una nueva pangea y por tanto dejemos de ser una península, que para estos menesteres es un handicap bastante obvio.

4. El concurso tiene una gran finalidad, mi abuela aprende geografía y encuentra en el mapa tres paises nuevos al año.

En fin que voy a contar que no se sepa, para que después los programas del corazón ( a los que les llegará su momento en este blog por su “ indudable valor informativa ”) dediquen medio programa, unas 3 horas, que se dicen pronto, para debatir y criticar que no se televisara la fase eliminatoria porque en su lugar fue un partido de Verdasco.

Si os digo la verdad, lo único que me extraña es que en este evento anual nunca haya problemas con la SGAE… debe ser porque tienen todo bien amarrado y ya no sueltan prenda.

Finalmente solo me queda decir, emulando a Nietzsche, señoras y señores ¡EL SHOW EUROPEO HA MUERTO!

17 de mayo de 2009

COCHE AMARILLO NO VALE DEVOLVER!

El ser humano es fascinante!
Juego tonto donde los haya y sin embargo... ¿Quién no ha sentido alguna vez esa liberación de endorfinas que produce ver un coche amarillo?
Yo he llegado a un punto que roza lo enfermizo. Voy tan tranquilo por la calle pensando en mis cosas y… zasca un coche amarillo, entonces mi mente se bloquea y piensa… ¿A quién le doy? En ese mismo instante me aborda una rabia incontrolable (que contrasta con la felicidad de haber visto el coche ) porque no me ha valido de nada…
Ahora bien, por la ley de Murphy que explica lo inexplicable, toda esa agudeza visual junto con el reflejo boca- brazo que te permite atizar a la gente y poder recitar “coche amarillo no vale devolver” en milésimas de segundo se ve mermada cuando estás en compañía de tus amigos.
Quizás porque no soy el único al que le pasa esto, o quizás porque nos están empezando a salir calcificaciones en los hombros, cada semana se escriben nuevos puntos en el artículo correspondiente a la legislación de los coches amarillos dentro del BRO´S CODE, ese libro misterioso que se guarda en el limbo virtual del grupo donde si no recuerdo mal hay desde dinero, hasta regalos de cumpleaños pendientes…y un largo etcetera que pasa por revistas, comics…
En fin, que creo que lo estoy dejando… De todas maneras mi primer coche será amarillo aunque solo sea por hacer el chiste…
Estoy mirando por la ventana y veo el seat arousa de mi vecino del 4º…

COCHE AMARILLO NO VALE DEVOLVER!